Procesión extraordinaria con motivo del XV Aniversario de la refundación (6 de noviembre de 2010)

Procesión extraordinaria con motivo del XV Aniversario de la refundación (6 de noviembre de 2010)
Salida Extraordinaria de Nuestra Señora de los Dolores

miércoles, 23 de febrero de 2011

MENSAJE DEL SANTO PADRE PARA LA CUARESMA 2011


"Con Cristo sois sepultados en el Bautismo,
con él también habéis resucitado" (cf. Col 2, 12)



Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf Prefacio I de Cuaresma).

1.- Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando “al participar de la muerte y resurrección de Cristo”, comenzó para nosotros “la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo” (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia “los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.

El apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda conocerle a Él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos (cf Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la gracia, que lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.

Nexo entre Bautismo y Cuaresma

Un nexo particular vincula el Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la gracia que nos salva. Los padres del Concilio Vaticano II exhortaron a los pastores de la Iglesia a utilizar “los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal” (Sacrosanctum concilium 109).

En efecto, desde siempre la Iglesia asocia la vigilia pascual a la celebración del Bautismo: en este sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para su existencia.

2.- Para comprender seriamente el camino hacia la Pascua y prepararnos a celebrar la Resurrección del Señor –la fiesta más gozosa y solemne de todo el año litúrgico cristiano-, ¿qué puede haber más adecuado que dejarnos guiar por la Palabra de Dios? Por esto, la Iglesia, en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma, nos guía hacia un encuentro especialmente intenso son el Señor, haciéndonos recorrer las etapas del camino de la iniciación cristiana: para los catecúmenos, en la perspectiva de recibir el sacramento del renacimiento; y para quien está bautizado, con vistas a nuevos y decisivos pasos en el seguimiento de Cristo y en la entrega más plena a Él.

Los cinco domingos de Cuaresma

El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25). Es una llamada decidida a la recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con Él, una lucha “contra los dominadores de este mundo tenebroso” (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal.

El evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada como los apóstoles Pedro, Santiago y Juan “aparte, a un monte alto” (Mt 17,1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios. “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle” (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: Él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal” (cf Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor.

La petición de Jesús a la samaritana: “Dame de beber” (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del “agua que brota para la vida eterna” (v. 14). Es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos “adoradores verdaderos” capaces de orar al Padre en “espíritu y verdad” (v. 23). ¡Solo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Solo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, “hasta que descanse en Dios”, según las palabras célebres de San Agustín.

El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: “¿Tú crees en el Hijo del hombre?”. “Creo, Señor” (Jn 9, 35,38, afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en Él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como “hijo de la luz”.

Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: “Yo soy la resurrección y la vida… ¿Crees esto?” (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo (v. 27).
La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en Él. La fe en la resurrección de los muertos y en la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza.

El recorrido cuaresmal encuentra su cumplimiento en el Triduo Pascual, en particular en la gran vigilia de la noche santa: al renovar las promesas bautismales, reafirmamos que Cristo es el Señor de nuestra vida, la vida que Dios nos comunicó cuando renacimos “del agua y del Espíritu Santo” y reafirmamos de nuevo compromiso de corresponder a la acción de la gracia para ser discípulos.

3.- Nuestro sumergirnos en la muerte y en la resurrección de Cristo mediante el sacramento del Bautismo nos impulsa cada día a liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales y de un vínculo egoísta con la “tierra”, que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo. En Cristo, Dios se ha revelado como Amor (cf I Jn, 4, 7-10). La Cruz de Cristo, la “palabra de la Cruz” manifiesta el poder salvífico de Dios (cf I Co, 1, 18), que se da para levantar al hombre y traerle la salvación: amor en su forma más radical (encíclica Deus caritas est, 12).

El ayuno

Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo.

El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa, aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa –y no solo de lo superfluo-, aprendemos a apartar la mirada de nuestro “yo” para descubrir a alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano, el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf Mc 12, 31).

La limosna

En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez del dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto, la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir.

La idolatría de los bienes, en cambio, no solo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, la fuente única de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar como el rico de la parábola: “Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años… Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma” (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia.

La oración

En todo el tiempo cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando en nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo. La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la transcendencia, simplemente marca nuestros pasos un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que “sus palabras no pasarán” (cf Mc, 13, 31), para entrar en la íntima comunión con Él que “nadie podrá quitarnos” (cf Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que nos falla, a la vida eterna.
En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el misterio de la cruz, es “hacerme semejante a Él en su muerte” (Flp 3, 10) para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo como San Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo.

El periodo cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con revisión de vida, la gracia renovadora del sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.

Queridos hermanos y hermanas: mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico.

Encomendemos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como Ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.
Vaticano, 4 de noviembre de 2010

BENEDICTO XVI

martes, 1 de febrero de 2011

LA SEÑORA EN FEBRERO

Durante el mes de febrero la imagen de Nuestra Señora de los Dolores portará un rosario de color negro donado por una cofrade.

El 15 de febrero, a las 20:00, tendremos la celebración de la Santa Misa y el canto de la Salve en el camarín de Nuestra Señora. Nos uniremos a la intención general del Apostolado de la Oración del Papa para este mes: "Para que la familia sea respetada por todos en su identidad y sea reconocida su insustituible contribución a toda la sociedad".

Santa María de los Dolores, ruega por nuestra familia cofrade y por todas las familias.

viernes, 7 de enero de 2011

LA SEÑORA EN ENERO

Durante el mes de enero la imagen de Nuestra Señora de los Dolores portará un rosario de color blanco donado por un cofrade.

El 15 de enero tendremos la celebración de la Santa Misa y el canto de la Salve en el camarín de Nuestra Señora. A la misma asistirán los costaleros de los diferentes pasos como comienzo de la temporada de ensayos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

BENEDICTO XVI RECIBE A LOS PUERI CANTORES


Benedicto XVI ha señalado que la música y el canto son "un servicio a Dios" y a los demás porque "refuerza en el corazón y en la mente la oración a Cristo", en la audiencia concedida a más de 4.000 jóvenes pertenecientes a la Federación de Pueri Cantores.

Esta Federación será la encargada de cantar ante Benedicto XVI en la celebración de la liturgia de inicio de año en la Basílica de San Pedro el próximo 1 de enero, día en que la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa María y el Día Mundial de la Paz.

En la celebración participarán cerca de 3.000 voces acompañados por 1.300 músicos, provenientes de 14 naciones, entre ellos una delegación proveniente de España: la Escolanía San Salvador que tiene por sede nuestra parroquia de San Isidoro el real de Oviedo. La Federación internacional cuenta con 900 coros y 25.000 cantantes entre 7 a 17 años de todo el mundo y está presidida por el director de Música Sacra de la Pontificia Universidad Juan Pablo II de Cracovia, monseñor Robert Tyrata.

El Papa ha recordado a los jóvenes que su canto es "un servicio a toda la Iglesia" que ofrece "un anticipo de la liturgia celeste" que es el objetivo "de todo culto verdadero". Según ha explicado Benedicto XVI, el canto en la liturgia eucarística "es un canto de amor" a Dios.

Por otra parte, el Pontífice ha recordado que "desde siempre" los cristianos "han comprendido" el Evangelio del Nacimiento de Cristo como "un canto para dar honor a Dios a través de la música". Además ha asegurado que los Pueri Cantores colaboran para que Dios "sea magnificado y los hombres tengan una gran alegría".

Benedicto XVI se ha dirigido también a los coros provenientes de España y ha insistido en que el canto "contribuye a que el pueblo cristiano contemple con más profundidad el misterio de Cristo". Asimismo ha afirmado que espera que "el amor de Jesús recién nacido" llene los corazones "de alegría y de paz".

(Fuente: www.dignidaddigital.com)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA SEÑORA EN EL MES DE DICIEMBRE

Durante el mes de diciembre la imagen de Nuestra Señora de los Dolores portará un rosario de color azul en honor a la fiesta de la Inmaculada. Este rosario ha sido donado por una devota.

El sábado, 11 de diciembre, a las 19:30 h. celebraremos la Oración de Adviento como preparación a la fiesta de la Navidad, en la Iglesia Parroquial de San Isidoro el Real.

El 15 de diciembre, a las 20:00, Santa Misa y canto de la Salve en el camarín de Nuestra Señora de los Dolores. En esta celebración se bendecirá el misterio del Belén de Cumbres.


El sábado, 18 de diciembre, colocaremos el I Belén de Cumbres, junto a la Cofradía Hermana de la Soledad de Avilés, en el Pico Gorfolí.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LLAMADA A DAR TESTIMONIO DEL CARDENAL BERTONE


El Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, recordó que las cofradías deben ofrecer "un ejemplar testimonio evangélico y ser levadura, luz y sal en el interior de la sociedad".

Al cumplirse el décimo aniversario de la Confederación de las Cofradías diocesanas de Italia, el Cardenal Bertone presidió una Misa en la Plaza de San Pedro ante unos doce mil cofrades, según informó Radio Vaticana.

En su homilía, recordó que "las cofradías son herederas de una antigua y fecunda historia que tiene raíces milenarias, pues a lo largo de los siglos han testimoniado la consigna del Papa de anunciar el Evangelio y la practica concreta de la caridad como elementos distintivos de su peculiar presencia en la Iglesia y en la sociedad".

El Secretario de Estado invitó a los miembros de las cofradías a redescubrir y profundizar en su identidad de laicos comprometidos en el interior de una realidad eclesial, guiada fundamentalmente por los cinco criterios eclesiales señalados por Juan Pablo II en su exhortación post sinodal de 1988 "Christifideles laici": el primado de la vocación de cada cristiano a la santidad; la confesión de toda la fe católica; la comunión con el obispo y todas las demás realidades eclesiales; la conformación y participación apostólica de la Iglesia; y el compromiso de estar presentes como "sal" y "levadura" en la realidad humana.

El Cardenal Bertone pidió a los cófrades alimentar constantemente su fe con la Palabra de Dios y los Sacramentos poniendo en el centro de sus vidas y de sus familias a la Eucaristía dominical.

"Una experiencia que en el interior de las cofradías debe ser renovada con la formación y el camino espiritual que necesariamente pasa a través de la meditación de las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia", dijo el Purpurado.

martes, 9 de noviembre de 2010

LA SEÑORA EN EL MES DE LOS DIFUNTOS

El mes de noviembre se dedica, como es tradicional, a pedir de manera especial por nuestros difuntos. Por este motivo la imagen de Nuestra Señora de los Dolores porta un Rosario negro en sus manos en señal de recuerdo a nuestros cofrades y seres queridos que ya han pasado a la Casa del Padre.

El próximo lunes, día 15 de noviembre, a las 20:00 h. celebraremos la Santa Misa y el canto de la Salve aplicado por todos los difuntos.